Una historia de espias (cerveceros)

Una historia de espias

Hoy vengo a contarte una de espías. Y no es una nueva serie que haya descubierto este fin de semana, pero casi, porque la historia de cómo las cervezas pálidas conquistaron Europa, ¡es digna de Netflix!

Empecemos por el escenario:

Siglo XIX (alrededor de 1830 y pico) y tres ciudades europeas: Viena, Múnich y Londres. Calles brumosas, nuevos barrios llenos de obreros y mucha, mucha gente.  Se empiezan a recortar enormes chimeneas en el cielo, las fábricas han pasado del campo a la ciudad y prácticamente todo se produce aquí. También la cerveza. 

Sedlmayr el Joven_una historia de espias

Los protagonistas son dos jóvenes de buena familia. Se nota por su manera de andar y por su aspecto, con sus trajes de tres piezas y sus sombreros altos. Hablan inglés perfectamente, pero con acento. Uno de ellos, alto, rubio y con un enorme bigote que destaca su mandíbula cuadrada, se llama Gabriel Sedlmayr, pero todo el mundo le conoce como Sedlmayr el Joven, para diferenciarlo de su padre, que regenta una de las cervecerías más antiguas y famosas de Munich. El otro hombre, también alto y con una nariz puntiaguda y bulbosa, es Anton Dreher, vienés y también heredero de una cervecería en la capital del entonces Imperio Austrohúngaro.

¿Y qué hacen estos dos jóvenes empresarios en Londres? Ambos habían iniciado una especie de Erasmus cervecero en el que recorrían Europa y sus cervecerías, para formarse en los nuevos procesos de producción.  En 1932 se encontraron y se hicieron grandes amigos, y decidieron viajar juntos a Gran Bretaña. Porque si había un país donde la producción de cerveza se estaba desarrollando de manera asombrosa era este. Así que, aquí les tenemos, en 1933, caminando por Londres.  

 

- Llevo varias noches sin dormir – Gabriel se bajó de la acera para estar a la altura de su amigo - ¿Cómo es posible que las cervezas de aquí tengan este color tan dorado?

- Claramente la fermentación es diferente, querido Anton. Pero creo que nos faltan datos. Y sabes que las cervecerías guardan con celo sus secretos.

 

Gabriel miró al suelo y sonrió mientras apartaba con la punta de su bastón unas hojas mojadas que se habían pegado en sus botines. 

El ingrediente secreto eran los diferentes procesos de malteado.

El ingrediente secreto eran los diferentes procesos de malteado_una historia de espias

Los protagonistas de esta historia decidieron robar este conocimiento. Tenían varias cartas de recomendación que les abrían las puertas de las fábricas cerveceras. Una vez allí, mientras Gabriel hablaba con el responsable y le alejaba discretamente del tanque, Anton introducía su bastón en la cuba y, mediante un ingenioso sistema de vacío, llenaba el interior de cerveza. Cuando llegaban al hotel, con mucho cuidado depositaban esta  muestra de mosto fermentado en un mini laboratorio que transportaban con ellos. Así, robando cerveza en el interior de sus bastones, lograron reunir todos los datos que necesitaban y desarrollaron dos nuevos tipos de malta y dos nuevos tipos de cerveza. 

Ambos volvieron a sus hogares con la ilusión de crear una nueva cerveza.

  • Sedlmayr creó la malta Munich que confiere una mayor intensidad de color de tonalidad ámbar-rojizo y un sabor cremoso a pan tostado. A partir de ella desarrollo el estilo Märzen, que se sumó a la familia de las cervezas Lager con una intensidad que rondaba el 6% de alcohol. Esta cerveza fue tan popular que es la cerveza “oficial” del Oktoberfestbier  desde 1872. 
  • Por su parte, Anton Dreher creó la malta Vienna, cuyo tueste era mucho más suave de lo habitual y aportaba un color completamente dorado a la cerveza, y la cerveza Vienna Lager, considera como la primera lager dorada elaborada poco después del aislamiento de la levadura. Poco después la cervecería Burghers abrió sus puertas en Pilsen en 1842, elaborando una cerveza extremadamente clara y dorada con la ayuda de un horno de malta importado de Gran Bretaña.

No sabemos si Anton y Gabriel se volvieron a ver nunca. Pero en aquellas maltas que patentaron, está el origen de las cervezas pálidas. Me gusta pensar, que a veces, mientras bebían sus respectivas cervezas en vasos de cristal, abrían la puerta del armario donde guardaban sus bastones huecos, y sonreían recordando su juventud de espías industriales. 

No sabemos si Anton y Gabriel se volvieron a ver nunca_una historia de espias

Fuentes: Del Grano a la Copa

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